La historia universal y una historia degradada y menor como la del fútbol, aún nos deben una declaración sobre el valor fundacional de la traición. El verbo ha sido cuidadosamente descartado al observar las causas del retroceso de un campeonato imaginario que para el club ha tenido al menos dos comprensiones: la primera es simple porque considera el modelo de funcionamiento de la AFA pero la otra es puntual debido a que si se hubiera concretado, habría atravesado la historia de Chacarita.
Es evidente que la última opción dispondría de una historia intestina polémica y atractiva. Saludable es el hecho de la diversidad en el club y repudiable y cruel el recuerdo de lo que sucedió cuando el debate fue burlado. En concreto, el método por el cual Chacarita habría podido recuperar su espacio en primera división parece crítico y, como tal, motivo de gran variedad de opiniones, interesantes o inútiles. Lo que se presume como un punto de contacto entre nosotros es el beneficio deportivo y económico que hubiera significado para el club semejante modalidad de juego para la temporada 2012.2013, un hecho depuesto con la falta de concreción del torneo.
Suena parcial interpretar que esta posibilidad sólo hubiera aumentado el ingreso por derechos de televisación debido a que un valor inestimable y de escaso conocimiento se podría haber logrado y es todavía de mayor consideración que el dinero: el posicionamiento de la marca Chacarita. Esto, que imaginamos perteneciente a un mundo abstracto, no es otra cosa que una parte vital de cualquier gestión deportiva racional. Esta acción hubiera contenido cualquier conducta futura: relanzamiento de convenios de esponsoreo, multiplicación de la imagen de Chacarita en los medios de comunicación de mayor consumo, modificación de la estructura social, económica y administrativa e inserción del club en una etapa de crecimiento social e institucional que no debe esperar milagros pues se debe gestar como modelo político urgente.
La conclusión del campeonato que detuvo su sentido es que Chacarita perdió una oportunidad de crecer. Y esto incluye, volviendo a la primera parte de las posibles comprensiones de lo sucedido, esa referencia a la traición que es el verdadero motor de la historia universal y, parece ser, el fiel escudero que habita en la Asociación del Fútbol Argentino.
Daniel Mancini





